¿Es el alemán una lengua bella?
(Fragmento de "Alemán de escritor")
[…] ¿es el alemán una lengua bella? Según los criterios germano-musicales, las lenguas bellas tienen muchas vocales, ante todo As y Os, sílabas vigorosas y vibrantes, timbres sonoros. En la lengua alemana estándar, muchas sílabas alguna vez fuertes, tónicas, se convirtieron en débiles, casi átonas. Las sílabas al final de las palabras se las traga uno, las oraciones parecen deshacerse. Si no se habla sofisticadamente, pronunciando de modo artificial cada cosa, en alemán se corre el riesgo de farfullar sonidos sordos.
“¿Cómo suena el alemán a sus oídos?”, pregunté alguna vez a una campesina vieja e inteligente en el Golfo de Nápoles. “Brutto! – ¡feo!”, me dijo y se echó a reír. Y en efecto, las primeras palabras alemanas que escuché tras una larga estancia en la casa de aquella mujer me parecieron extinguidas, ahogadas en su melodía, o mejor: carentes de toda melodía. Le lengua alemana es una lengua creada por eruditos, principalmente por teólogos y juristas. No es una lengua oral, sino una lengua para la lectura. Sus atractivos estéticos yacen ocultos, son menos cándidamente evidentes que en las lenguas de Os y As. Es necesario desenterrar sus atractivos sonoros del habla sin melodía y tono del alemán educado. “Einsam”, “Allein”: ciertamente no son ni melodiosas ni sonoras, y como estas dos palabras hay mil. Caen como gotas en una bóveda profunda, golpean gravemente el suelo en la oscuridad, con un tono de plata y producen en el interior del escucha una resonancia que no para de propagarse. La lengua alemana ha sido atiborrada de conceptos traducidos del latín y el griego. Estos conceptos son prácticos e indispensables, pero las palabras antiguas son más bellas, y en ellas vive aún algo de la música de un tiempo en el que el habla estaba estrechamente emparentada con el canto.
El alemán más antiguo, más colorido, sobrevive aún en los dialectos. Desde el siglo diecinueve ha habido muchos –y en algunos casos, significativos– poetas de los dialectos, que han creado una literatura abrumadoramente cómica y poética, pero por ello debieron renunciar a ser comprendidos y leídos por fuera de sus regiones dialectales. El dialecto, especialmente el dialecto de mi ciudad natal, Frankfurt am Main, es para mí el cuerpo verdadero del idioma, su sangre, su musculatura, sobre la cual tensa la piel pulida de le lengua estándar. Como en la pintura de la antigüedad, cuando se dibujaba primero a los modelos y luego se los cubría de color, también vale la pena descubrir en la lengua el cuerpo suculento que se oculta tras ella.
* Por la traducción: Copyright / Derechos reservados de autor HDCA

