23/2/09

Los borrachos rusos y el placer de volar

Ley seca para vuelos rusos

Elke Windisch, Moscú
Tagespiegel, 19 de febrero del 2009

Primero fue un caballero mayor y ligeramente ebrio: con un camión quitanieves que encontró aparcado y sin dueño cerca del aeropuerto de Kaliningrado, antigua Königsberg, derribó la barrera, se dirigió a toda velocidad a la pista e intentó adelantar un aparato que acababa de arrancar. Las agencias de información rusas eligieron la persecución como noticia del día – bajo la rúbrica “curiosidades”… Por su parte, a los pasajeros del avión, que sólo después de aterrizar se enteraron del peligro del que habían escapado, la situación no les pareció particularmente divertida. La policía de transportes respondió con un decreto que permite a los equipos de seguridad en tierra impedir el tránsito a los borrachos ya durante el embarque. El Ministerio del Interior en Moscú amenazó incluso con una prohibición general de bebidas alcohólicas a bordo de los aviones y al interior de los aeropuertos.
En efecto, la necesidad de actuar parece ser algo urgente. Según las autoridades, sólo el año pasado se presentaron cincuenta situaciones de emergencia en vuelos al interior de Rusia, todas vinculadas al consumo de alcohol.

Las butacas hechas astillas

Aún más dramática es a veces la situación a bordo de los vuelos vacacionales. En un vuelo de Tailandia a Ekaterimburgo en los Urales, unos borrachos iniciaron una trifulca y cuando la tripulación intentó controlar la situación, la iniciaron también contra ésta. Y un aparato que se dirigía al paraíso vacacional Eilat en Israel estuvo a punto de venirse a tierra: furioso porque primero su propia esposa y luego una azafata se negaron a hacer caso a sus insinuaciones sexuales, un pasajero ebrio la emprendió a mordiscos contra las dos mujeres y luego intentó abrir la salida de emergencia del avión.
Del mismo modo, dos marineros rusos quisieron manifestar su disgusto en un vuelo de los Estados Unidos a Frankfurt del Meno… justo encima del Atlántico. Alarmada por algunos pasajeros indignados, la tripulación entró violentamente al lavabo del avión, donde los marinos se habían retirado a fumar tras apurar con delicia una botella de vodka. Tras ser arrastrados por algunos pasajeros corpulentos de regreso a sus asientos, no se quedaron tranquilos hasta dejar las butacas hechas astillas.

Una copita hace parte del buen servicio

La mayoría de las veces, los malhechores se salen con la suya tras pagar multas que más que intimidar, estimulan: por lo general se trata de sólo 500 rublos, aproximadamente 12 euros. El único perturbador que ha tenido que pagar una suma algo mayor fue un hombre quien en el 2006 obligó a un avión de la empresa estatal Aeroflot a aterrizar de emergencia en Praga y luego tuvo que asumir todos los costos de la improvisada escala. Borracho, intentó violentar la puerta de la cabina del piloto. Fue multado según el derecho checo; según el derecho ruso, los desórdenes a bordo apenas bajo la categoría de bandidaje, y sólo si tiene consecuencias muy graves puede conllevar un proceso jurídico y ser sancionado.
Las medidas más duras son sencillamente impopulares. Incluso Aeroflot, presente en la mayoría de aeropuertos alemanes, está contra de una prohibición de las bebidas alcohólicas. El vicedirector general, Lew Koschljakow, sostiene que sólo se debería proceder contra los causantes concretos de amenazas a la seguridad del vuelo, no contra una copita a bordo; una copita “simplemente hace parte del buen servicio”. A pesar de que desde hace tres años, en la clase económica los pasajeros deben pagar por su bebidas.

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Bambule an Bord - Alkoholverbot für randalierende Russen im Flugzeug

Elke Windisch, Moskau
Tagespiegel, 19.02.2009

Zuerst brachte ein älterer, leicht besoffener Herr einen Schneepflug an sich, der in der Nähe des Flughafens von Kaliningrad, vormals Königsberg, herrenlos herumstand. Mit eben diesem Gefährt durchbrach er dann die Absperrungen und raste auf das Rollfeld, wo er versuchte, eine gerade startende Maschine zu überholen. Russische Nachrichtenagenturen kürten die Verfolgungsjagd zur Meldung des Tages – Rubrik Kuriosa. Die Passagiere dagegen, die erst nach der Landung erfuhren, welcher Gefahr sie entgangen waren, fanden den Zwischenfall überhaupt nicht komisch. Die Transportpolizei reagierte mit einem Erlass, der Boden- und Sicherheitspersonal ermächtigt, Angetrunkene schon beim Einchecken aus dem Verkehr zu ziehen. Das Innenministerium in Moskau drängt sogar auf ein generelles Alkoholverbot an Bord und auf den Flughäfen.
Handlungsbedarf scheint in der Tat vorhanden. Allein im vergangenen Jahr kam es auf Flügen innerhalb Russlands zu über 50 aktenkundigen Ausnahmesituationen, bei denen Alkohol im Spiel war.

Aus den Sesseln machten sie Kleinholz

Noch dramatischer geht es zuweilen an Bord von Ferienfliegern zu. So zettelten Betrunkene auf einem Flug von Thailand nach Jekaterinburg im Ural eine Schlägerei an und wurden, als die Besatzung einschritt, auch gegen diese tätlich. Eine Maschine, die ins israelische Urlaubsparadies Eilat unterwegs war, schrammte sogar nur knapp an einem Absturz vorbei. Wütend, weil zunächst die eigene Ehefrau, dann eine Stewardess Annäherungsversuche eines betrunkenen Fluggastes abwehrten, biss dieser beide Frauen und versuchte dann, den Notausstieg über den Tragflächen öffnen.
Auf ähnliche Weise wollten – mitten über dem Atlantik – auch zwei russische Seeleute auf einem Flug aus den USA nach Frankfurt am Main ihrem Ärger Luft machen. Alarmiert von empörten Mitreisenden hatte die Besatzung sich gewaltsam Zutritt zur Bordtoilette verschafft, wohin die Matrosen sich nach Genuss einer Pulle Wodka zum Rauchen zurückgezogen hatten. Von kräftigen, männlichen Flugbegleitern zu ihren Sitzen zurückgeschleift, machten sie aus den Sesseln Kleinholz.

Ein Gläschen gehört "zum guten Service”

Meist kommen die Übeltäter bisher mit Bußgeldern davon, die eher ermuntern als abschrecken: In der Regel werden nur 500 Rubel fällig, umgerechnet zwölf Euro. Richtig teuer wurde es nur für einen Störenfried, der 2006 eine Maschine der staatlichen Aeroflot zur Notlandung in Prag zwang und anschließend die gesamten Kosten des ungeplanten Zwischenstopps zahlen musste. Er hatte in betrunkenem Zustand versucht, die Tür zum Cockpit aufzubrechen und wurde dafür nach tschechischem Recht bestraft. Nach russischem Recht fällt Bambule an Bord lediglich unter Rowdytum und kann nur bei schweren Folgen strafrechtlich verfolgt und geahndet werden. Härtere Bandagen sind recht unpopulär. Auch Aeroflot, das auch die meisten deutschen Flughäfen anfliegt, ist gegen ein Alkoholverbot. Vizegeneraldirektor Lew Koschljakow sagte, vorgegangen werden müsse gegen konkrete Verursacher von Sicherheitsbedrohungen, nicht aber gegen ein Gläschen an Bord, das „einfach zum guten Service gehört“. Auch wenn es in der Economy-Klasse seit drei Jahren vom Passagier selbst bezahlt werden muss.

URL: http://www.tagesspiegel.de/weltspiegel/Flugzeug-Alkoholverbot;art1117,2733631

* Por la traducción: Copyright / Derechos reservados de autor HDCA

2 comentarios:

Luis Eduardo dijo...

Le deseo un felíz olvido del espectáculo orgánico. Pero eso es culpa del alcohol también?

Ah bueno y la traducción está muy bien. Tiene un tono más "sabroso" de leer que el de la autora.

Mario dijo...

Todo lo relacionado con los vuelos me fascina ya que soy de viajar mucho por todo el mundo y trato de conseguir datos sobre las características de los mismos. En este momento quería obtener Vuelos a Frankfurt para mis vacaciones